tomate con humor las contraseñas

Las encontramos ya al arrancar nuestro pc, en el smartphone, en el correo electrónico, en el banco, en tiendas online o sistemas de pago (Amazon, Ebay, Paypal), en redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.), foros, blogs, o cualquier página que almacene datos privados e interactúe adaptando su contenido a nosotros. Son las claves o password.

El conflicto aparece cuando se nos recomienda o incluso obliga a que nuestra clave cumpla con unos requisitos de complejidad “demasiado elevados”. Pero de nada sirve toda la seguridad que nos ofrecen los sistemas informáticos si estamos usando una mala contraseña.

“¡Cómo demonios voy a recordar tantas claves importantes si encima tienen que ser semejantes aberraciones!. ¡Malditos ordenadores, esto se nos va de las manos, me voy a vivir al bosque!”.

Soluciones que encuentra la mayoría

  • 1º. Usar la misma contraseña en todos los sitios y así poder recordarla. ¡Error!
  • 2ª. Usar un contraseña deducible o una contraseña común.. De nuevo, error.

Si repetimos la misma clave en varios sitios, podría ocurrir y ocurre, que si el sitio queda comprometido (no hay ninguno invulnerable), acto seguido quedan comprometidas el resto de cuentas a las que hemos puesto la misma clave.

En el segundo caso nos encontramos con que nuestra clave tiene una complejidad tan baja que un atacante podría comprometer nuestro acceso simplemente usando la “fuerza bruta basado en diccionarios”. Es decir, mediante un programa que prueba repetidamente el acceso mediante las combinaciones de palabras y números más habituales.

Por lo tanto, no queda más remedio que usar claves de alta complejidad, lo que equivale a que no vais a poder memorizarlas y diferentes para cada sitio.
En este punto del artículo pensaréis que somos muy pesados y aguafiestas, pero la realidad es así, si queréis estar seguros no hay otra solución.

Pero… ¿Qué solución hay?

Como tenemos que establecer claves largas y complicadas y encima diferentes para cada sitio, no queda otra que usar un gestor de claves. Un software que almacena las claves cifradas, permitiendo el acceso a ellas por medio de una clave maestra. Además debemos elegir una aplicación que esté disponible en la nube o al menos se sincronice en los diferentes dispositivos, para poder tener nuestras claves siempre a mano.

De esta manera solo tendremos que recordar una sola clave, pero eso si, ésta debe ser muy compleja para que el sistema sea seguro. Un ejemplo de clave segura sería esta: “Mvps0dk1mPrJA@vRun28”. Cada uno puede elaborar su propia forma de recordar dicha clave, es un buen ejercicio mental que puede resultar hasta divertido.

En las siguientes semanas continuaremos hablando sobre este extenso tema, centrándonos de lleno en los gestores de contraseñas. De los cuales existen multitud de alternativas, para las que daremos nuestras recomendaciones basadas en open source y priorizando siempre el control de tu información. Pero os adelantamos uno de nustros favoritos KeeWeb y KeePass

Si te interesa el tema

A modo de curiosidad y para que sirva de advertencia, os recomendamos que visiteis la web de https://haveibeenpwned.com, e introduciendo solamente la dirección de correo analizará si ésta se encuentra entre todas las filtraciones públicamente reconocidas ocurridas en los sitios más famosos de los últimos tiempos (Linkedin, Gmail o Dropbox por ejemplo). A muchos os sorprenderá ver como vuestra cuenta se halla dentro los resultados.

Sus servicios en buenas manos, en la dirección tecnológica adecuada.

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